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¿Para qué sirve la imagen país?
Josep Lluís Bonet
La situación de la imagen exterior del país, de la marca España, se ha
convertido en una cuestión que suscita interés y debate.
Y también preocupación por si detrás de su gestión pudiese ocultarse
una mera campaña de propaganda.
Sin embargo, poco se incide en por qué debemos ocuparnos de ello,
cuando el hacerlo, y hacerlo bien, puede suponer importantes
beneficios tangibles.
Así, desde el punto de vista económico, es fundamental porque una
marca país positiva puede y debe ayudar a: 1) atraer turismo; 2) captar
inversiones extranjeras; 3) atraer talento; 4) facilitar la financiación del
país y de las empresas; y 5) vender productos y servicios en el exterior.
De acuerdo con los estudios del Reputation Institute, existe una alta
correlación entre reputación de un país y comportamientos de apoyo
declarados: recomendaría visitar, vivir, invertir, comprar sus productos.
Esto implica una relación directa entre reputación y creación de valor
económico tangible: el 10% de incremento en reputación implica en
media el 11% de incremento en llegadas de turistas y un 2% de aumento
en inversión extranjera directa. Estamos hablando pues de crecimiento
y creación de empleo.
Se puede afirmar que la marca país, entendida como la suma de la
imagen de sus distintas marcas (sectoriales, comerciales y territoriales),
es un elemento que puede facilitar la actividad económica y empresarial
para su expansión internacional.
Los países que han logrado construir una imagen apoyada en
percepciones positivas tienen ventajas competitivas que añaden valor a
sus productos o servicios.
Por el contrario, cuando no hay percepciones, o estas son negativas, la
penetración y permanencia de sus ofertas y servicios tienen que superar
una barrera que puede ser más alta que una barrera técnica o
administrativa.
España se enfrenta actualmente, en gran medida, a esta situación, y es
necesario afrontarlo porque la imagen país juega un papel crucial en la
competitividad de las empresas y sus productos y servicios.
Se trata pues de una cuestión de un alto componente económico y por
tanto en su gestión debe jugar un papel fundamental el interés y las
necesidades de las empresas, como también su implicación.
Por ello es tan importante la colaboración público-privada en favor de
los intereses generales del país, colaboración que ya venimos
practicando desde hace años desde la Fundación Foro de Marcas
Renombradas y que intensificaremos en esta nueva etapa junto con el
Alto Comisionado del Gobierno para la Marca España.
No en vano, debe ser un proyecto de Estado, para cuyo éxito es
fundamental aglutinar consensos y generar sinergias.
Post / 23 octubre 12
Hace unos años la gestión de la imagen país era un tema que
preocupaba a relativamente poca gente, pero últimamente se ha
convertido en una cuestión de actualidad e inquietud, a consecuencia la
negativa repercusión que la actual situación económica está generando,
especialmente a través de los principales medios de comunicación
internacionales.
Esto afecta, indudablemente, a la credibilidad del país. Es evidente que
no podemos negar los gravísimos problemas reales a los que nos
enfrentamos y que en algunos casos, como es el del desempleo, suponen
un auténtico drama.
Solucionar esta situación debe concentrar todos nuestros esfuerzos, ya
que de ello depende retomar la senda del crecimiento y el progreso.
Será harto complicado cambiar la percepción negativa que sobre la
imagen país parece estar instalándose en ciertos ámbitos si no
arreglamos primero los enormes problemas internos que alimentan
dicha percepción y lastran nuestro futuro.
Con todo, no es menos cierto que en España existe también otra
realidad, eclipsada en gran parte por las enormes dificultades
mencionadas.
Una realidad en la que encontramos una sociedad abierta y plural,
jóvenes con enorme talento y bien formados, artistas y creadores de
renombre internacional, unas condiciones geoclimáticas envidiables, y
empresas pujantes y competitivas, muchas de ellas líderes mundiales en
sus respectivos sectores.
Nuestro reto es que esa otra realidad sea también conocida, tanto en el
interior como en el exterior. Y hacerlo, insisto, sin negar los enormes
problemas a los que nos enfrentamos.
Para ello es necesario desarrollar y cimentar una mentalidad más
global, de forma que la proyección internacional sea el camino natural,
en todos los ámbitos. Ello nos permitirá ganar peso político en las
relaciones económicas, reconocimiento y prestigio como sociedad y
cuota de mercado para los productos y servicios españoles.
La internacionalización es especialmente vital en el ámbito empresarial,
en el que solo las compañías con una importante presencia o proyección
exterior son capaces de ser competitivas y seguir creciendo.
Las únicas, por tanto, capaces de crear o mantener empleo cualificado
en España.
Pero para tener éxito en el exterior no se trata solo de tener la voluntad
de hacerlo, sino que es fundamental apostar por la diferenciación, la
marca y el valor añadido. Al fin y al cabo, no solo se trata de vender
más, sino mejor.
Como país, más nos vale tenerlo muy presente.
José Luis Bonet es presidente de la Asociación de Marcas
Renombradas Españolas y de Freixenet